Para llegar a un lugar donde la leyenda dice que se inventó el mole poblano, se recomienda hacer un recorrido caminando, desde el bello jardín del Zócalo de Puebla, hasta el edificio del Ex Convento de Santa Rosa de Lima, ahora Museo de Arte Popular.
Al caminar con la familia y/o amigos, es posible disfrutar la belleza del Centro Histórico, los sentidos se agudizan, la vista va de un edificio a otro, del balcón a otra puerta; se pueden oler distintos aromas; se sienten las texturas arquitectónicas, se escuchan los ruidos y voces. Hasta llegar al lugar donde nació uno de los platillos más famosos y deliciosos de México, el mole.
El guía César Daniel, nos llevó a una cocina forrada con talavera poblana, toda original y mayormente en color claro, conjugando talavera amarilla con algunos mosaicos azul y blanco. La cocina tiene un edificio principal de 3 bóvedas, con sus fogones, braceros, metates y molcajetes; repisas para poner todo tipo de especies, cucharas de madera, ollas y cazuelas; los lavaderos con agua corriente, con su respectivo permiso celestial y terrestre, y un cuarto que sirvió de refrigerador, enfriado por la misma agua que corría a los lavaderos de utensilios de cocina, y a una pileta exterior.
César Daniel nos explicó: “la cocina era atendida por 3 monjas, todas con votos de silencio”. Nos explicó una de las crónicas o leyendas que le dieron origen al mole poblano, con motivo de una visita que realizó el Virrey a Puebla.
Se le atribuye a Sor Andrea la elaboración del ahora platillo tradicional, y en esta cocina del Convento de Santa Rosa, ella fue la que realizó la conjunción de un platillo prehispánico con los diversos elementos. En esta cocina se cocinó el guajolote, se tostaron y se molieron los chiles y especias.
El guía nos muestra una pequeña ventana, para comunicar el comedor con la cocina, y nos dice: “cuando la madre superiora lo probó, rompió su voto de silencio para decir ¡Qué buen mole!”. Posteriormente, las demandas monjas pensaron que se refería al acto de moler, la corrigieron: “Se dice muele”.
Esta es una de las versiones históricas, desde tiempos prehispánicos ya existían platicos elaborados con guajolote y chiles, además de otra versión poblana que se le atribuye a Fray Pascual.
Sin embargo, vale la pena visitar la Cocina del Ex Convento de Santa Rosa, está en el 1203 de la calle 3 Norte, entre las calles 12 y 14 Poniente, es una puerta relativamente chica para el resto del edificio, enmarcada en cantera. La calle llena de comercios, de todo tipo.